Trabajamos por los animales que están a punto de desaparecer del planeta — y por los que sufren todos los días a nuestro lado, empezando por el perro que quizás vive en tu misma cuadra.
La pérdida de hábitat, la caza furtiva y el abandono no son hechos aislados: están conectados por la misma causa — indiferencia que se puede revertir.
Estos son solo algunos ejemplos de animales cuya población ha caído de forma crítica en las últimas décadas.
El mamífero marino más amenazado del mundo, atrapado por redes de pesca ilegal en el Golfo de California.
La deforestación para plantaciones de palma ha reducido su bosque natal a fragmentos aislados.
La caza furtiva por su cuerno lo llevó al borde de la desaparición en menos de un siglo.
Su hogar, los canales de Xochimilco, ha sido contaminado casi por completo.
Quedan menos bosques de los que necesita para sobrevivir como especie.
Cazada por su caparazón, hoy enfrenta además la contaminación de los océanos.
Muchas veces el maltrato animal no se ve como agresión directa. Aprende a reconocerlo y a actuar.
Dejar a un perro atado, encerrado o en la calle sin cuidado también es maltrato — aunque no haya golpes de por medio.
Falta de agua, alimento, sombra o atención veterinaria es una forma silenciosa de daño constante.
Un perro que vive siempre atado o enjaulado sufre un daño psicológico tan real como el físico.
La cría indiscriminada contribuye directamente al abandono y sobrepoblación callejera.
No mires hacia otro lado. Denunciar es el primer paso para que un animal deje de sufrir.
Adopta en vez de comprar, dona a refugios verificados, reporta el maltrato que veas, y comparte para que más personas sepan cómo actuar.
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